Durante todo el papado de Francisco, se especuló mucho sobre cuándo visitaría Argentina. El contexto en el que ejerció su papado no le permitió visitar su tierra natal. Por el contrario, León XIV, había previsto visitar nuestro país. En noviembre aterrizará. Será del 8 al 11, en el marco de una gira por América del Sur que también incluirá a Uruguay y Perú.
Será la primera vez que León viaje a América Latina. Permanecerá tres días y recorrerá Buenos Aires, Córdoba y Luján, después de pasar por Uruguay y antes de dirigirse a Perú, donde Robert Prevost fue misionero, obispo de Chiclayo y construyó buena parte de su identidad pastoral.
El recorrido del Pontífice en Argentina comenzará formalmente el lunes 9 de noviembre. Se trasladará a la Casa Rosada para mantener un encuentro bilateral con el presidente de la Nación Javier Milei
En esta visita ilustre, el actual papa viene a forjar sus propios vínculos con la región. Hay un factor que no pasa desapercibido: el riesgo de que una visita quede atrapada en la polarización argentina y termine siendo utilizada por alguno de los dos lados de la grieta. Después de todo, Bergoglio había convertido su origen argentino en una dimensión inevitable de su identidad política internacional. Volver implicaba regresar al escenario que había dejado atrás. León XIV llega cuando aquella ecuación ya no existe. Y eso le ofrece a Milei una oportunidad política particularmente conveniente.
Para el presidente, esta visita puede proyectar y afinar una relación estrecha con el Vaticano a nivel internacional. Además, es la oportunidad de que Argentina demuestre que puede recibir a uno de los actores con mayor capacidad de influencia simbólica y diplomática del mundo.
El acontecimiento marca el regreso de un obispo de Roma a la Argentina tras casi 40 años de ausencia, luego de las visitas que realizó Juan Pablo II en 1982 y 1987. Su Santidad dejó claros los ejes centrales de su viaje, que coinciden con la repercusión de su carta encíclica, Magnifica Humanitas. Es una reflexión sobre el poder en una época en la que la inteligencia artificial está modificando el trabajo, la información, la democracia y las relaciones sociales.
La inteligencia artificial, podría poner sobre la mesa una discusión que todavía ocupa un lugar demasiado pequeño en el debate público argentino: cómo se distribuirán los beneficios de una transformación que promete elevar la productividad y, al mismo tiempo, quién tendrá capacidad para decidir qué trabajos sobreviven, cuáles se transforman y quiénes quedan afuera. De este modo, el Papa visitará Argentina entorno a estos ejes centrales de su agenda. En especial, la IA y las transformaciones que trajo en pleno siglo XXI.







